OBRA
La obra de Evan Deval es el resultado de una inquietud indefinida:
"Siempre estuve ligado al arte, en un sentido general (teatro, expresión corporal, música ). Al empezar una obra me dejo llevar, mirar y transformar. Salgo de mi medio y pruebo. Estoy agradecido de poder hacer esto."
Es una especie de confesión íntima, un universo poblado, también, por esculturas sinuosas y figuras anónimas que representan escenas de la vida sin saber que las estamos observando:
"Mis personajes son una especie de autorretrato. Siempre hay movimiento. Un movimiento que está en todo lo que hago incluso en gestos muy sutiles e imperceptibles."
Sus personajes provienen de situaciones rutinarias y singulares. De un paisaje cotidiano, con alma y sentimiento, sensibilidad y euforia.
"Valorar la rutina, lo cotidiano, las cosas singulares que pasan desapercibidas pero que están ahí (en las cosas pequeñas). Hay que sacar provecho. Es lo único que vivimos en cada momento. El acumulo satisfactorio de lo pequeño genera algo grande. Y lo grande e importante es sentirse bien contigo dentro de este mismo espacio."
Le gusta jugar con distintos componentes, colores, materiales y texturas.
"Colores que me recuerdan arcilla mojada y fresca. Tonos claros y blancos que invitan a un estado de tranquilidad. Colores fuertes y primarios de la tierra."
Su técnica, utilizada mayoritariamente sobre madera, consiste en una mezcla de derivados de la misma, rematándolo con pinturas varias. Las texturas que crea se obtienen de residuos de la madera, que junto a la pintura, logran acabados y volúmenes que escapan de la tela.
"Los restos de la madera son mis elementos primordiales que utilizo para crear texturas en mis cuadros. Son restos aparentemente sin utilidad y sin valor, pero que trabajados adquieren importancia y protagonismo en la obra."
"Todo tiene vida, todo tiene sentido, todo tiene valor..."
Podemos encontrar las gorditas sensuales pintadas con mimo y alegría, también los finitos callejeros que a veces dejan los cuadros y se convierten en esculturas, y los mosaicos de madera (unos patchworth extraordinarios).
Las esculturas mezclan hierro y maderas de tal manera que dan sentido a la palabra fusión. Sigue la línea de los cuadros, pero de estética más robusta en volúmenes y peso. Se trata de elementos bastos hallados en la naturaleza, específicamente troncos. El hierro es utilizado para complementar la estructura y composición de la obra.
El artista, muy ligado a la armonía del espacio y del entorno, crea muebles de líneas singulares con efectos y formas contundentes. Simplicidad y utilidad que da un enfoque especial en los ambientes: lámparas, biombos, mesas, percheros
"El placer y la armonía de un espacio se concibe cuando se puede unificar arte y decoración constituyendo un ambiente original y personal."